Antes de diseñar nada necesitamos entender cómo te buscan, qué mira la gente antes de llamarte o de entrar por la puerta, y qué te diferencia del negocio de la calle de al lado. Eso se entiende mucho mejor hablando cara a cara, y aquí podemos hacerlo.
Después hacemos lo que hacemos en todos nuestros proyectos: una web rápida, bien construida y medida, que Google entienda a la primera y que no se rompa sola. Y si contratas el mantenimiento, cuando haya que cambiar un horario, una carta o unas fotos tienes a alguien cerca a quien escribir.